•No hemos querido ser exhaustivos, pero no
conocemos una iniciativa semejante:
–No existe transferencia anónima (o
realmente ‘todo lo contrario’).
–Siempre existen requisitos: cuenta de
correo, registro, usuario, clave,
darse de alta, rascar un numerito, realizar una llamada...
–Y barreras de entrada. Sin embargo, con el
MEI, todo el mundo sabe
utilizar una tarjeta, se coloca en el lector y adelante: no existe desconfianza, y sí refuerzo sobre la
seguridad.
–Es una forma común de pago online y offline: el MEI refleja la evolución del dinero. Ahora sí es posible
literalmente introducirlo en nuestra
computadora, o en el celular o PC de una tienda.
–
•Todos nosotros lo usaríamos y lo
preferiríamos a las alternativas en el mercado del e-payment.
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