• Control del gasto (tarjeta prepago o adquirida en banco con
cierto saldo).
• Control del riesgo (limitado al saldo; un saldo anónimo que
es igual al dinero en
efectivo).
• Flexibilidad de uso: recarga, compra, transferencia nacional e
internacional, “cheque de
viajero”, cambio de divisa. Pay
per use. Única forma de
uso online y offline.
• Garantía de devolución: el saldo no consumido puede hacerse
efectivo en un
banco.
• Anonimato: al usuario le interesa indicar dónde
quiere recibir la compra, no quién
es.
• Seguridad en la transferencia: no viaja un nombre de usuario y una
clave, tan sólo se realiza una
sesión (anónima, pero registrada) en un servidor.
• Seguridad en las
reclamaciones: la sesión del
usuario es registrada en el servidor
junto con el número único de tarjeta: es posible dar cuenta de las incidencias, igual que si se usa la tarjeta
tradicional en un cajero.
• Facilidad de intercambio: puede regalarse, es anónima.
• Movilidad e independencia: puede usarse desde cualquier dispositivo (propio o en la tienda), el MEI se muy
pequeño: conector de puerto + una placa soldada en una pinza.
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